DOS MERCEDARIOS YA TIENEN CALLE EN HERENCIA






Por fin ha llegado lo que tantos esperábamos. En el pleno del ayuntamiento se aprobaba la calle para el P. Jesús, que, en el barrio de San José, llevará el nombre de Calle del P. Jesús Fdez. Viso. Muy emotivo fue el momento del pleno en el que se leyó su biografía y sus méritos y se hizo recuento de la infinidad de asociaciones y hermandades, todas las de pasión y casi todas las de gloria de Herencia, entre otras, que firmaron a título institucional y de la multitud de firmas individuales, cerca de 2000. Muchas gracias a todos, se lo debíamos, y seguro que él estará muy contento y por la Gracia de la comunión de los Santos participamos de su alegría.






También se le concedia a Julian Martín Casado. Para que no le conocen decir que en esta tierra, en la villa de Herencia en 1927, vio la luz primera Julián, aclamado y reconocido por la crítica como de los primeros acuarelistas del momento.
Sus padres, Don Nicasio y Doña Elicia, eran aquí maestros nacionales, residían en la calle Lope de Vega, junto al ayuntamiento herenciano. Recuerda Julián con añoranza su infancia, nos comenta que cuando él tenía cinco años recibió de sus progenitores un regalo muy particular: unas acuarelas. Enseguida logró nuestro pintor plasmar sus sueños, en este caso un puente y un río llenos de ingenuidad infantil. Con tan solo ocho o nueve años, ya obtuvo su primer premio de dibujo a nivel provincial en Ciudad Real. En la escuela de Don Juan Ortiz, sobresalía entre todos sus compañeros por su facilidad para la pintura. Eran los tiempos de la república, cuando recibía instrucción en las denominadas “Escuelas Viejas”, sitas en el antiguo convento mercedario, contrapuestas en nombre a las “Escuelas Nuevas” de la Calle Carrasco Alcalde o Calle de la Zanja.
Tras la guerra civil, ya teniendo como maestro a Don Abilio, venido desde Fuente del Fresno, era el encargado, junto a su compañero Agustín Úbeda, de realizar dibujos y rótulos en el encerado. Con Agustín Úbeda compartió aula en párvulos y al final de su primera enseñanza. Años más tarde, cuando Agustín era ya un consagrado pintor y editó un catálogo de su obra, se lo dedicó personalmente al P. Julián, testificando acerca de él “que pintaba mejor que yo”.

En 1940 sintió la llamada a ingresar como religioso mercedario, incorporándose en calidad de aspirante en el convento Autorretrato de Sarria (Lugo). En aquel centro docente destacaba por sus cuadernos de dibujos que rayaban la perfección, comenzó a dar clases de dibujo a sus propios compañeros y colaboraba grandemente en la ilustración de una revista catequética que editaba el P. Carlos Silva. Ya en el noviciado de Verín (provincia de Orense), en 1944, es requerido para confeccionar los carteles anunciadores de la novena de la Virgen de la Merced, para elaborar los anuncios que contenían los diversos oficios conventuales etc. En el monasterio de Poio, Pontevedra, cursará la carrera eclesiástica, manifestándose como un magnífico escenógrafo y decorador, colaboraba con él su hermano mayor, Fernando. Realizó retratos de mercedarios ilustres que habían destacado en las artes o en las letras, pintó decorados para veladas y obras teatrales, y destacó en los linóleos de la revista “Sal-Lux”. Con el tiempo fue requerida su colaboración para la revista madrileña “La Merced”, siendo director de la misma el P. Gonzalo Alonso. Era el dibujante e ilustrador por antonomasia de la Orden de la Merced.

Julián Martín es en sus inicios un pintor autodidacta, siempre preocupado y ocupado por buscar la perfección. Realizó cursos por correspondencia, pero al principio pintaba solo a tiempo parcial, de forma esporádica, siempre que no se lo impidiesen sus obligaciones sacerdotales, lo hacía añorando, continuamente, mejores tiempos en los que pudiese dedicarse de una forma más plena e intensa a su pasión artística. Llegó a tocar el óleo, pero no era posible para él tener un estudio. La acuarela, en cambio, era más fácil de realizar desde la celda conventual. Cuando al fin logró hacerse socio de la “Agrupación Española de Acuarelistas de Madrid” (AEDA), todo cambió. En ella recibió clases e intensificó su labor pictórica, entrando en contacto con grandes maestros de la acuarela: Rafael Requena, Julio Quesada…


Mario Alonso Aguado, O. de M

Miembro de la Real Academia
de Bellas Artes y Ciencias Históricas de TOLEDO.



1 comentario:

  1. NO ESTOY DE ACUERDO CON EL LUGAR DE LA CALLE QUE LE HAN ASIGNADO A VISO POR EL BARRIO DE SAN JOSÉ.
    LE TENIAN QUE HABER PUESTO SU NOMBRE A LA CALLE DONDE NACIÓ Y SE CRIÓ.
    ADEMÁS LE PONDRÍA UNA PLACA EN SU HONOR EN LA PUERTA DE SU CASA.

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