Saludo y felicitación en la Fiesta de Ntra. Madre. Herencia 2016

BASTA UNA MIRADA…

Llega septiembre y nos arracimamos como uvas en sazón para presentar nuestra ofrenda ante Ella, que tiene experiencia de frutos benditos y de madurez personal. Basta una mirada, una lágrima, una jaculatoria, un murmullo, un silencio . Da lo mismo cómo lo expresemos. Nuestra Madre de la Merced sabe leer como nadie lo que sentimos, lo que decimos, lo que callamos, lo que deseamos.


Un año más los corazones herencianos van a latir al unísono para provocar esa ola saludable de merced, de devoción, de misericordia, de liberación, que identifica lo más profundo del alma de nuestro pueblo, forjada durante siglos de presencia mercedaria.


Y acudimos a Ella con la confianza de hijos, a veces sólo cuando las cosas no nos van del todo bien: “mira, madre, que vamos de médicos…”; “a ver si hay buena cosecha: bendice nuestros campos y viñas”; “no sé cómo enfrentar esta situación difícil, ayúdame”; “que se le dé bien el examen a…”. Así podríamos hacer una lista casi interminable de ruegos y deseos, entreverada con algún “gracias, madre”; “prometo que vendré más a menudo a verte”.


Ella que conoce nuestros afanes y preocupaciones, y también nuestras mentirijillas y disculpas, nos sonríe sin doblez y nos dice que tiene mercedes y tareas para todos: tú, llena el cántaro de agua: que nadie pase sed; vosotros, amasad el pan: que nadie pase hambre; familia, id a ver a ese enfermo que espera vuestra visita más que el comer; amigos, vecinos, a ver qué podéis hacer para acoger a los refugiados, defender a los perseguidos, consolar a los tristes…Y así, con sencillez y claridad, nuestra Madre va recordándonos y poniendo en nuestras manos las obras de misericordia en este Año Jubilar de la Misericordia (Year of Mercy –no suena mal en inglés ¿verdad?-). Obras al alcance de cualquiera, que no dejan de ser una propuesta revolucionaria y siempre actual para los cristianos, para los creyentes de cualquier religión y para todas las personas de buena voluntad.


Con este espíritu, en el Año de María de la Merced, a punto ya de celebrar el Jubileo de los 800 años de la fundación de nuestra Orden, os animo de verdad a celebrar, con alegría y por todo lo alto, la Feria y Fiestas de nuestra Hermosona de la Merced. Que Ella os bendiga y siga presente cada día en vuestros corazones, en vuestros hogares, en vuestros proyectos.

Padre Comendador José Avilés

(Publicado en el libro-programa de Ferias de Herencia 2016)

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