TRIDUO A SAN ANTONIO


Del 11 al 13 de junio a las 8'30 h.
en el Convento de la Merced,
comenzará el Triduo en honor a San Antonio.


DALE ARRIBA AL PLAY Y ESCUCHA
LA CANCIÓN DE LOS PAJARITOS

Padre mío San Antonio
suplicad al Dios inmenso,
que con su gracia divina
alumbre mi entendimiento.

Para que mi lengua
refiera el milagro,
que el huerto obrasteis
de edad de ocho años.

Desde niño fue criado
con mucho temor de Dios,
de sus padres estimado
y del mundo admiración.

Fue caritativo
y perseguido
de todo enemigo
con mucho rigor.

Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente,
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.

Y tenía un huerto
donde recogía
cosechas y frutos
que el tiempo traía,

Por la mañana un domingo
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa
cosa que nunca olvidaba.

Y le dijo: “Antonio,
ven acá, hijo amado,
escucha que tengo
que darte un recado.

Mientras yo estoy en misa
gran cuidado has de tener
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.

Entran en el huerto
pisan el sembrado,
por eso te advierto
que tengas cuidado”.

Cuando se ausentó su padre
y a la Iglesia se marchó
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó:

“Venid pajaritos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.

Para que mejor yo pueda cumplir
con mi obligación
voy a encerraros a todos
dentro de esta habitación”.

Y a los pajaritos
entrar les mandaba
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban.

Por aquellas cercanías
ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron
cuando Antonio les llamó.

Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajaritos
alegres cantaban.

Cuando se acercó su padre
luego les mandó callar,
llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar:

“Ven acá Antoñito,
dime hijito amado,
¿de los pajaritos
qué tal has cuidado?”

El niño le contestó:
“Padre, no tenga cuidado
que, para que no hagan mal
todos los tengo encerrados”.

El padre que vio
milagro tan grande
al señor Obispo
trató de avisarle.

Acudió el señor Obispo
con gran acompañamiento
quedando todos confusos
al ver tan grande portento.

Abrieron ventanas
puertas a la par
por ver si las aves
se quieren marchar.

Antonio les dijo entonces:
“señores nadie se agravie
los pájaros no se marchan
hasta que yo no los mande”.

Se puso en la puerta
y les dijo así:
“Ea, pajaritos
ya podéis salir.

Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas,
avutardas, gavilanes,
lechuzas, mochuelos, grajas.

Salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices.

Salga el cuco y el milano,
zorzal, patos, y andarríos,
canarios y ruiseñores,
tordos, jilgueros y mirlos.

Salgan verderones
y las cardelinas,
también conjugadas
y las golondrinas”.

Al instante que salieron
todos juntitos se ponen,
escuchando a San Antonio
para ver lo que dispone.

Antonio les dice:
“No entréis en sembrados,
marchad por los montes,
por riscos y prados”.

Al tiempo de alzar el vuelo
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y su ilustre compañía.

El señor Obispo
al ver tal milagro,
por diversas partes
mandó publicarlo.

Árbol de grandiosidades
fuente de la caridad
depósito de bondades
padre de inmensa piedad.
Antonio divino,
por tu intercesión
todos merezcamos
la eterna mansión.
*

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